Delitos cometidos entre asalariados, trabajadores por cuenta propia y funcionarios públicos.

Publicado 14-12-2010

No todos los delitos son cometidos por alguna necesidad económica urgente o permanente. Por supuesto hay diferentes motivos para cometer diferentes delitos. Pero para entender un poco mejor estos motivos, en esta nota presento de manera preliminar segmentos de información al respecto de la percepción de ingreso, el tipo de ingreso, y el delito cometido. La fuente base de información son las encuestas de población en reclusión en el Distrito Federal y el Estado de México en los años 2002, 2005 y 2009.1

Primer dato: entre seis delitos diferentes elegidos para este análisis, poco más de la mitad (56.8%) de los reclusos sentenciados reportaron que recibieron algún ingreso durante el mes anterior a su detención (véase gráfico 1). Claro está que haber recibido algún ingreso el mes anterior a haber sido detenido no elimina la necesidad de una necesidad económica ordinaria o extraordinaria. Esta cifra puede verse de manera inversa y presentarse (a mi parecer) con suficiente fortaleza el argumento de que existe una alta proporción de la población en condiciones económicas tan adversas, que son conducentes a la comisión de algún delito. En este punto, nótese que el 43.2% de los sentenciados reporta no haber recibido algún ingreso durante el mes anterior a ser detenidos. Esto, a priori, es evidencia parcial de una notable necesidad económica que podría explicar muy buena parte de la motivación económica del comportamiento delictivo; y claramente una buena proporción del número de delitos cometidos.

Gráfico 1. Reclusos: recibieron un ingreso el mes anterior a ser detenidos por tipo de delito

*Se refiere al general de los seis delitos mostrados (n = 3,127)

 

1 Estas encuestas fueron diseñadas por investigadores del CIDE y se hallan a disposición pública. Agradezco a Leonel Fernández por su diligente trabajo en la sistematización de la información. Esta información está disponible en: http://www.biiacs.cide.edu/

Pero si realizamos comparaciones entre delitos, también hagamos entonces algunos matices. Si bien no contamos información de cuánto dinero ganaban, cuando ganaban algo estos reclusos, sí tenemos información sobre el tipo de ingreso que percibían. Aquí tenemos tres categorías: asalariados, ingresos por cuenta propia, y otro tipo de ingreso (véase gráfico 2). En este punto, nótese que entre los sentenciados por robo simple y robo con violencia, alrededor del 30% reporta que trabajaba como asalariado un mes antes de cometer el delito. Nuevamente, no sabemos el monto de sus salarios, pero en todo caso es suficientemente claro que la posesión de un empleo en el sector formal de la economía no parece operar como un desincentivo para cometer un delito contra la propiedad; y si bien no sabemos los montos de sus salarios, creo que de acuerdo a su nivel de escolaridad, es muy poco probable que los salarios de la mayoría de estos reclusos fueran suficientes. Por otro lado, también llama la atención que entre los homicidas dolosos y culposos se encuentren las proporciones más altas de asalariados; 37.0% y 35.5% respectivamente. Destaca también que un cuarto de los secuestradores eran asalariados; la proporción más baja entre los delitos analizados.

Pasando a los trabajadores por cuenta propia, hay una alta proporción en básicamente todos los grupos de reclusos, lo cual por supuesto es algo característico de la estructura de empleo del país. Las ocupaciones más frecuentes que podemos encontrar dentro de esta categoría entre los reclusos son el comercio por cuenta propia y los servicios de electricista, mecánico y chofer. En la categoría de "otro tipo de ingreso" tenemos aquellos reclusos que reportaron haber recibido dinero por parte de sus familiares o amigos, de algún programa social, e inclusive aquellos que reportaron recibir algún ingreso por la comisión de actividades ilegales (ej. venta de mercancía ilegal, venta de drogas etc.).2

Gráfico 2. Reclusos: tipo de ingreso o sin ingresos un mes antes de ser detenidos por tipo de delito

*Se refiere al general de los seis delitos mostrados (n = 3,127)

En síntesis: efectivamente hay un grupo muy grande de la población carcelaria que no recibió un ingreso el mes anterior a ser detenido por lo que puede entonces presentarse el argumento de una necesidad económica que los condujo eventualmente a delinquir. Pero también tenemos una proporción alta de reclusos que eran asalariados, y en estos casos, parece ser que la posesión de un empleo formal y/o un contrato legal de trabajo no es una circunstancia efectiva para impedir la comisión de un delito, sea éste de tipo patrimonial (robo) o contra la persona (homicidio). Este hallazgo es preliminar y requeriría realizarse pruebas posteriores con controles estadísticos.

Finalmente, porque no hay espacio para decir mucho más por el momento, presento la respuesta a una pregunta apropiada en estos días de discusiones sobre reformas de seguridad pública, de combate a la corrupción, y por cierto también de noticias al respecto de bonos navideños: ¿Y qué delitos prefieren cometer los funcionarios públicos? O ¿qué proporción representan dentro de la población carcelaria y en qué delitos especialmente? La respuesta es: homicidios dolosos, delitos sexuales, homicidios culposos y secuestros principalmente (ver gráfico 3). El robo, sea simple o con violencia, no es un delito de que despierte mucho interés en este grupo de asalariados. Más bien, fueron los delitos violentos los que llamaron el interés de algunos exfuncionarios públicos.

Gráfico 3. Reclusos: empleados de gobierno un mes antes de ser detenidos por tipo de delito

*Se refiere al general de los seis delitos mostrados (n = 3,127). Cada barra representa el porcentaje en cada tipo de delito que reportaron ser empleados del gobierno un mes antes de ser detenidos.

 

2 Estos constituyen el 2.1% de la muestra completa. El delito en el que se presenta una mayor proporción de reclusos reportando ingresos el mes anterior por la comisión de actividades ilegales es el de aquellos sentenciados por robo simple (3.0%) y en el que menos es el de aquellos sentenciados por homicidio doloso (0.5%).